Piojos

Aunque los piojos son unos parásitos más característicos del ser humano, también pueden darse en nuestros perros y gatos. Son microscópicos, aunque tienen el tamaño suficiente para ser apreciados a simple vista. En muchas ocasiones se confunden con motas de polvo o suciedad, por lo que hay que examinarlos concienzudamente para detectarlos.

Sus huevos, denominados liendres, son de color blanquecino, y también pueden detectarse a simple vista.

A diferencia de otro tipo de parásitos, los piojos cubren todo su ciclo vital en la piel del hospedador, sobreviviendo pocos días si por cualquier motivo se caen de este hábitat.  Completan todo su ciclo vital en apenas un mes, mientras que su media de vida es de dos a tres meses. Las hembras fijan sobre la piel de su hospedador los huevos de uno en uno, pudiendo poner hasta un centenar de ellos cada vez.

Hay piojos chupadores que se alimentan de la sangre de su hospedador, y otros masticadores que lo hacen de escamas de queratina de la piel.

Si nuestra mascota se rasca enérgicamente deberíamos examinar su pelaje en busca de pequeñas manchas oscuras (piojos) o blanquecinas (liendres).

La transmisión es por contacto directo.

piojo